Etiquetas

, , ,

Zoo Flora

Hace unos 150 años todo lo exótico estaba de moda. Ya podían ser tribus africanas o animalitos de la jungla. A los europeos ricos les encantaba traerse souvenirs de sus visitas turísticas. Y así fue como nació el zoo de Colonia, del mismo modo que los de tantas otras ciudades europeas.

Hecha esta presentación, entenderéis por qué os digo que, si os gustan los animales, no os gustará esta visita. Bueno, en realidad no debería gustaros ningún zoo. Os lo digo como persona amante de la naturaleza que ha cometido el error de creer que es bonito ver animales encerrados en jaulas. Pero tenía la esperanza de encontrar delfines (una de mis debilidades) y, cuando mis compañeros de viaje me propusieron esta visita, no pude negarme. Eso sí, tengo que decir que tuvimos mucha suerte: el día fue maravilloso. Y con el tiempo y las temperaturas que hay aquí, fue algo verdaderamente milagroso; razón por la cual creo que este zoo es un poco más cruel que otros, ya que obliga a animales de climas mucho más cálidos a vivir aquí. A mí me sabía mal por los elefantes, las jirafas… bueno, a decir verdad, me sabía mal por todos. Así que estuve todo el rato sufriendo por los animales. Solo hubo unas criaturas por las que no sentí ninguna pena, y es porque me dan tanto asco que la sensación de angustia era mucho más fuerte que la compasión. ¿Adivináis? Resulta que el zoo también tiene un acuario y… un insectario. Sí, señores. En serio, ¿quién quiere ver insectos? ¡Si cuando te encuentras uno en casa lo primero que haces es matarlo! En cuanto al acuario, no estaba mal, pero si habéis visitado el Aquàrium de Barcelona o el Oceanogràfic de Valencia (esto parece publicidad gratuita…) es más bien poca cosa. No, en serio, cuando has visto tiburones de más de dos metros pasarte por encima de la cabeza, todo lo demás te parecen simples peceras.

Y poco más se puede decir ya del zoo de Colonia. Los edificios estilo modernista eran casi lo mejor de la visita. Lástima que estuvieran un poco decadentes. Vamos, que no recomiendo venir al zoo, ni con niños incluídos. Además, falta lo más importante: ¡delfines!